Un ataque de ira se puede definir como estallidos de ira repentinos y descontrolados, que pueden comenzar sin previo aviso. También pueden parecer desproporcionados con respecto a lo que desencadenó el episodio.

Estás furioso de nuevo. Haces acusaciones descabelladas, ataques, críticas y culpar a todos los demás excepto a uno mismo… cada vez que pierdes el control. Y sucede mucho, es interminable.

Es como estar atrapado en un ciclo interminable de ser el saco de boxeo de otra persona. Es agotador, molesto, exasperante y no sabes qué hacer, solo quieres que se acabe.

¿Describe esto una experiencia que sientes? Si la respuesta es afirmativa, a continuación te explico qué son los ataques de ira y cómo puedes recuperar el control. 

Ataque de ira en adultos

Como ya hemos comentado antes, los ataques de ira son arrebatos de ira en los que la persona reacciona repentina y violentamente ante algo que le ha molestado, como una injusticia, un insulto personal o una situación que le incomoda.

Estos arrebatos de ira son diferentes a las rabietas. Los berrinches están orientados a objetivos con la intención de lograr que un observador haga lo que la persona quiere. Los ataques de ira tienen más que ver con la liberación de la tensión reprimida.

Síntomas del ataque de ira

Según los investigadores, los ataques de ira se caracterizan por la aparición de al menos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Dolores, opresión o malestar en el pecho
  • Mareos o aturdimiento
  • Sudoración excesiva
  • Miedo a perder el control
  • Tener ganas de atacar a los demás
  • El corazón late con fuerza o se acelera
  • Sofocos
  • Miedo o ansiedad intensos
  • Ganas de atacar físicamente a otros
  • Temblores
  • Dificultad para respirar
  • Lanzar o destruir objetos
  • Hormigueo o picazón en la piel

Causas del ataque de ira

Son muchas las cosas que pueden desencadenar ataques de ira, incluido el estrés, los problemas económicos, las presiones laborales y sociales, los problemas familiares o de pareja, la falta de sueño e incluso la frustración por tener un trastorno de pánico, agorafobia u otro tipo de trastorno de ansiedad.

Los ataques de ira también pueden ser un síntoma de numerosas afecciones de salud. Como:

  • Abuso de alcohol: dificulta el control de las emociones según investigaciones.
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): las personas con TDAH a menudo experimentan una mayor intensidad emocional.
  • Trastorno bipolar: en las investigaciones se ha comprobado que la manía en el trastorno bipolar puede causar un enfado extremo por un irritante leve. 
  • Depresión: muchas personas con depresión experimentan ataques de ira como resultado de molestias comunes. Así lo determinan los estudios científicos.
  • Duelo: es común que las personas experimenten ataques de ira después de la pérdida de un ser querido.

Los ataques de ira, a veces, se relacionan incorrectamente con la epilepsia o el síndrome de Tourette. En casos muy raros, las convulsiones límbicas pueden estar relacionadas con un comportamiento fuera de control. Pero es poco común.

Diferencias entre ataque de ira y ataque de pánico

Es fácil ver las similitudes entre los síntomas de un ataque de ira y un ataque de pánico. Aunque a priori las sensaciones físicas y emocionales son repentinas, intensas y muy parecidas, existen diferencias notables entre el ataque de ira y el ataque de pánico.

Los ataques de ira suelen ocurrir en situaciones en las que un individuo se siente atrapado emocionalmente, y no como resultado del miedo y la ansiedad que a menudo se asocian con los ataques de pánico. 

Además, existen criterios que son exclusivos de los ataques de ira:

  • Reacción exagerada de enfado a pequeñas irritaciones
  • Ira inapropiada dirigida hacia los demás
  • Sensaciones irritables en los últimos 6 meses
  • Uno o más ataques de ira experimentados en el último mes

Los ataques de pánico, pueden ser inesperados o provocados por pensamientos o exposición a algo que produce miedo. Por ejemplo, las personas que tienen una fobia (como el miedo a volar, el miedo a los espacios cerrados o el miedo a hablar en público) a menudo experimentan ataques de pánico. La ira también puede intensificar y empeorar los síntomas de un ataque de pánico.

Cómo controlar un ataque de ira

No existen fórmulas mágicas para lidiar con la ira. El secreto reside en el autoconocimiento, es decir, en saber qué es lo que hace posible que de un pequeño enfado o irritación inicial se llegue hasta una expresión de enfado descontrolado. Para ello, es importante conocer el camino ascendente que sigue la ira. El proceso de escalada responde a estas 4 fases:

  1. Suceso negativo
  2.  Pensamiento caliente
  3.  Ira excesiva
  4.  Conductas violentas (chillar, insultar…)

El error de muchas personas es creer que un evento negativo causará directamente malestar o enojo indebido. Sin embargo, lo que realmente nos molesta es lo que pasó (evento) y lo que interpretamos (pensamos) al respecto. 

Por tanto, el ataque de ira tiene mucho que ver con la interpretación del hecho. Además, muchos de los eventos negativos pueden provenir de una causa justificada, que no consideramos cuando estamos cegados por la ira.

Si eres capaz de ver las señales que indican que te estás enfadando y por qué, al menos tendrás una forma de controlar el nivel de enfado.

Si sientes que está experimentando ataques de ira y están interfiriendo con su trabajo o sus relaciones, habla con un psicólogo

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Publicado por Alejandra Hernández

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga, con Máster en tratamiento psicológico por la Universidad de Málaga, Máster en sexualidad y educación sexual por la Universidad de Huelva. Especialista en Psicoterapia EMDR, psicoterapia sensoriomotriz, terapia cognitivo conductual, y especializada en el tratamiento psicológico del trauma, apego, trastorno obsesivo compulsivo, terapia de pareja y sexual. Actualmente trabaja como psicóloga y directora del centro Hernández Psicólogos.

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