Aunque cueste un poco de imaginar, hay quienes sufren de genofobia o fobia al coito. Se trata de un temor al coito y al sexo en general que suele estar totalmente infundado.

Esta situación provoca problemas en la pareja que se pueden alargar en el tiempo. Por ello, desde el equipo de Hernández Psicólogos Málaga queremos que descubras qué es la genofobia, por qué ocurre y cómo se trata.

¿Qué es la genofobia o coitofobia?

También conocido como coitofobia, este es el miedo a las relaciones sexuales. Es una condición que puede causar miedo o pánico intenso cuando se intenta la intimidad sexual. Para algunas personas, incluso pensar en ello puede causar estos sentimientos.

Muchas personas con genofobia pueden comenzar relaciones románticas y pueden disfrutar bastante de actividades como besos y abrazos, pero temen pasar a una muestra de afecto más física.

La genofobia no es un trastorno sexual en la que se rechaza el sexo por incapacidad de disfrutar de él o por falta de interés. Más bien se trata de un trastorno de ansiedad, más concretamente es un tipo de fobia específica. 

Cuáles son los síntomas y la causa

Esta fobia puede afectar tanto a hombres como a mujeres y los signos que aparecen de la genofobia están relacionados con la ansiedad que provoca la situación sexual en general. También suelen tener dolor, miedo, reparo en mostrarse desnudo, y muchas otras manifestaciones de tipo personal.

La diferencia entre un miedo leve y una fobia es que, esta ultima, tiene un impacto negativo en tu vida, afectándola de manera significativa. El miedo al sexo puede interferir con el desarrollo de relaciones románticas. También puede generar sentimientos de aislamiento y depresión. 

Las reacciones fóbicas típicas incluyen:

  • Sentimiento inmediato de miedo, ansiedad y pánico cuando se expone a un encuentro sexual o incluso al pensarlo.
  • El miedo es atípico y extremo pero, al mismo tiempo, te sientes incapaz de minimizarlo.
  • Evitación la situación que causa la reacción de miedo.
  • Náuseas, mareos, dificultad para respirar, palpitaciones del corazón o sudoración cuando es hota de tener relaciones.

No hay causas específicas de este temor, ya que pueden ser variadas. Desde haber sufrido un trauma, un problema relacionado a tener miedo al embarazo, y quizás ninguna causa que esté relacionada directamente con ello.

También puede ser consecuencia de un problema físico o emocional, como:

  • Vaginismo. Cuando los músculos de la vagina se contraen involuntariamente al intentar la penetración vaginal. Esto puede hacer que las relaciones sexuales sean dolorosas o incluso imposibles. También puede interferir con la inserción de un tampón. Un dolor tan intenso y constante puede provocar miedo a la intimidad sexual.
  • Disfunción eréctil. Es la dificultad para obtener y mantener una erección. Aunque es tratable, puede provocar sentimientos de vergüenza, vergüenza o estrés. Es posible que alguien con disfunción eréctil no quiera compartir esto con otra persona. Dependiendo de cuán intensos sean los sentimientos, esto puede hacer que una persona sienta miedo de la intimidad sexual.
  • Abuso sexual infantil o violación. Pueden causar un trastorno de estrés postraumático y afectar la forma en que ve la intimidad o el sexo. También puede afectar el funcionamiento sexual. Si bien no todos desarrollan estos problemas, pueden ser parte del miedo al sexo de algunas personas.
  • Miedo al desempeño sexual. Algunas personas están nerviosas por saber si son «buenas» en la cama. Esto puede causar un malestar psicológico intenso, lo que los lleva a evitar la intimidad sexual por completo por temor al ridículo o al mal desempeño.
  • Vergüenza corporal o dismorfia. La vergüenza del propio cuerpo, además de ser demasiado consciente del cuerpo, puede afectar negativamente la satisfacción sexual y causar ansiedad. Algunas personas con vergüenza corporal severa o dismorfia (que ven el cuerpo como defectuoso aunque, para otras personas, parece normal) pueden evitar o temer la intimidad sexual por completo debido a la falta de placer y la vergüenza intensa que les produce.

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¿Qué mantiene la genofobia?

Independientemente de las causas que originan la fobia, el factor principal que la mantiene es la evitación del estímulo fóbico, en este caso la evitación de las relaciones sexuales. 

Para una persona con genofobia, evitar su estímulo fóbico puede resultar más o menos sencillo, ya que simplemente debe limitarse a no mantener relaciones sexuales. Al no exponerse a la práctica sexual hace que la fobia se mantenga, como un círculo vicioso.

Genofobia: tratamiento

El tratamiento de la genofobia dependerá de la causa. Si se identifica una causa física, como el vaginismo o el trauma, deberá tratarse por separado. Luego se puede abordar cualquier componente emocional que lo acompañe.

La terapia para las fobias generalmente incluye psicoterapia. Se ha demostrado que varios tipos de psicoterapia son beneficiosos para las fobias, incluida la terapia cognitivo-conductual y la terapia de exposición.

Esta terapia implica trabajar en el desarrollo de formas alternativas de pensar sobre la fobia o la situación y, al mismo tiempo, aprender técnicas para abordar las reacciones físicas al desencadenante. 

Estos tratamientos suelen mezclar intervenciones de exposición en vivo y exposición e imaginación al estímulo fóbico (al sexo) con otras técnicas como los entrenamientos en relajación, la respiración profunda y la terapia cognitiva.

En Hernández Psicólogos Online, somos Psiquiatras, Sexólogos y Psicólogos especialistas en fobias. Te ayudamos a comprender lo que estás experimentando. Juntos, estudiaremos las formas de superarlo.

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Aunque superar la genofobia nunca es fácil, la mayoría de las personas descubren que las recompensas valen la pena. Sé paciente  y honesto con tu Psicólogo. Con el tiempo, tus miedos disminuirán y podrás aprender a disfrutar del sexo.

Publicado por Alejandra Hernández

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga, con Máster en tratamiento psicológico por la Universidad de Málaga, Máster en sexualidad y educación sexual por la Universidad de Huelva. Especialista en Psicoterapia EMDR, psicoterapia sensoriomotriz, terapia cognitivo conductual, y especializada en el tratamiento psicológico del trauma, apego, trastorno obsesivo compulsivo, terapia de pareja y sexual. Actualmente trabaja como psicóloga y directora del centro Hernández Psicólogos.

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