¿Alguna vez has dicho algo en un enfado de lo que luego te arrepentiste? ¿No tomaste una decisión que podía beneficiarte por miedo? Si es así, no estás solo.

Las emociones son muy poderosas. Tu estado de ánimo determina cómo interactúas con los demás, cuánto dinero gastas, cómo enfrentas los desafíos y cómo gastas tu tiempo. Saber gestionar las emociones es tomar el control de tus emociones, y te ayudará a ser mentalmente más fuerte. 

Afortunadamente, cualquiera puede mejorar en la regulación de sus emociones, en cinco pasos. Al igual que cualquier otra habilidad, manejar tus emociones requiere práctica y dedicación.

Cómo gestionar las emociones negativas

Algunas personas caen en el error de pensar que gestionar las emociones es lo mismo que suprimirlas. Sin embargo, ignorar la tristeza o fingir que no sientes dolor no hará que esas emociones desaparezcan.

De hecho, es probable que las heridas emocionales no tratadas empeoren con el tiempo. Y, además, es probable de que al reprimir sentimientos recurras a habilidades de afrontamiento poco saludables, como la comida o el alcohol.

Es importante reconocer las emociones y sentimientos que sientes en cada momento, y al mismo tiempo reconocer que las emociones no deben controlar tus comportamientos. Si te despiertas en el lado equivocado de la cama, puedes controlar tu estado de ánimo y cambiar tu día.

Experimenta emociones incómodas pero no te quedes atrapado en ellas.

👉 Recomendado: ¿Cuál es la diferencia entre emoción y sentimiento?

5 pasos para aprender a gestionar las emociones

A continuación voy a enseñarte a gestionar las emociones en 5 pasos:

1. Para gestionar emociones: primero toma conciencia

Para poder cambiar las emociones que sientes, antes es clave reconocer lo que estás experimentando en este momento. ¿Estás nervioso? ¿Te sientes decepcionado? ¿Estas triste?

Si no eres consciente de los momentos en que las emociones te controlan, ¿cómo puedes intentar gestionarlas? Es imposible. Por ello, el primer paso para gestionar las emociones es ponerle nombres.

A veces resulta difícil identificar lo que estamos sintiendo. Darle un nombre nos ayuda a ganar claridad, lo cual es esencial para avanzar.

2. Descubre el «por qué» de tus emociones

Ahora que ya tienes un nombre, es el momento de descubrir por qué estás sintiendo esa emoción en este momento. 

Por supuesto, podría haber un millon de razones, y para descubrirlo tienes que preguntarte, como lo harías con un amigo: “¿Qué pasa? ¿Qué me está haciendo sentir de esta manera? «

Si te haces las preguntas adecuadas, veras que siempre encontrarás una respuesta. Lo que nos lleva al siguiente paso:

3. Pregúntate: ¿Cuál es la solución?

¿Qué puedo hacer para recuperar el control? A veces, cambiar lo que pensamos sobre esa situación puede ayudar a gestionar esas emociones.

Si te sientes ansioso y recibes un correo electrónico de tu jefe que dice que quiere verte de inmediato, puedes suponer que te despedirán. Sin embargo, si te sientes feliz cuando recibes el mismo correo, lo primero que puede venirte a la mente es que te quiere felicitar por un trabajo bien hecho.

Tus pensamientos conducen directamente a tus sentimientos. Así que, si te sientes mal, lo más probable es que tengas un pensamiento negativo que está causando esa emoción. Si comienzas a pensar en otras explicaciones sobre la situación, con seguridad comenzarás a sentirte mejor de inmediato. ¡Que tu atención se expanda!

A veces, simplemente entendiendo por qué te sientes de cierta manera en un momento determinado, tus emociones comenzarán a disminuir. La comprensión siempre conduce a la calma.

4.  Gestionar emociones es elegir cómo quieres reaccionar

Esta es la parte más difícil. La forma en que reaccionamos y manejamos las emociones es un hábito.

¿No te has fijado en esas personas que se estresan por nada?, literalmente pierden el control por nada. Han creado el hábito de asociar una situación que no les gusta con esas emociones que les hacen perder el control. Sus emociones los han secuestrado.

Aprende a escuchar tus emociones, a identificarlas, comprenderlas para después poder elegir cómo reaccionar en cada situación.

5. Una pizca de humor para gestionar las emociones

Cuando estás de mal humor, es probable que realices actividades que te mantengan en ese estado mental. Aislarse, usar el móvil sin pensar en lo que haces o quejarse constantemente son solo algunos de los típicos «comportamientos de mal humor».

Esas acciones te mantendrán atrapado en tu mal humor. Para sentirte mejor tienes que tomar medidas positivas. Piensa en las cosas que haces cuando te sientes feliz y hazlas cuando estés de mal humor.

  • Llama a un amigo para hablar sobre algo agradable (para no seguir quejándote).
  • Salir a caminar o practicar minfulness por unos minutos.
  • Escucha música inspiradora.

Gestionar tus emociones, a veces, resulta difícil. Y es probable que haya una emoción específica, como la ira, que a veces se apodera de ti.

Pero cuanto más tiempo y atención dediques a regular sus emociones, más fuerte serás mentalmente. Ganarás confianza en su capacidad para manejar las molestias y sabrá que puedes tomar decisiones saludables que cambien tu estado de ánimo.

¿Controlas tus emociones o te controlan ellas a ti?

Controlar las emociones no es una tarea fácil, pero una vez que eres capaz de controlar tus emociones, la vida te cambia por completo. 

Si tienes problemas en la gestión de tus emociones y sentimientos, siempre puedes contactar con nuestro equipo de psicólogos en Málaga. Te ayudaremos a vivir mejor contigo mismo y a comprender lo que estás experimentando. Juntos, estudiaremos las formas de superarlo.

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No solo te sentirás mucho más empoderado y con las riendas de tu vida, sino que serás más feliz.

Publicado por Alejandra Hernández

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga, con Máster en tratamiento psicológico por la Universidad de Málaga, Máster en sexualidad y educación sexual por la Universidad de Huelva. Especialista en Psicoterapia EMDR, psicoterapia sensoriomotriz, terapia cognitivo conductual, y especializada en el tratamiento psicológico del trauma, apego, trastorno obsesivo compulsivo, terapia de pareja y sexual. Actualmente trabaja como psicóloga y directora del centro Hernández Psicólogos.

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