¿Qué es la vergüenza? ¿Timidez y vergüenza son lo mismo? ¿Te sientes avergonzado incluso cuando no has hecho nada malo? 

Las personas que tienen problemas de vergüenza saben muy bien el torrente de sangre que se dirige al cuello y la cara, y esa sensación de querer correr y esconderse.

A continuación te respondo a estas preguntas y te doy las claves de cómo superar la vergüenza cuando se convierte en un problema que limita tu desempeño en la vida. 

Qué es la vergüenza

La vergüenza es una sensación que nos hace sentir mal, casi siempre por algo que hemos hecho, dicho o pensado y que consideramos impropio.

La vergüenza se comprende mejor si la comparamos con la culpa.

La culpa ocurre cuando uno cree que ha violado sus propios estándares. Cuando actúa en contra de lo que cree que es correcto, es probable que sienta una punzada de culpa.

Sin embargo, la vergüenza ocurre cuando uno cree que ha violado los estándares de otra persona. Como resultado de no estar a la altura de los estándares del otro, te sientes menos, indigno, avergonzado o humillado.

Con la vergüenza crónica viene un miedo constante al juicio, como si los demás estuvieran continuamente sacando la conclusión de que eres malo.

La vergüenza implica un juicio sobre nosotros mismos que está profundamente vinculada a los demás, a la valoración que los otros harán de nuestro comportamiento.

¿Cómo se desarrolla la vergüenza?

Normalmente, la vergüenza, tiene su origen en una (o varias) fuerte experiencia de desvalorización durante la niñez. Pero también puede ser el resultado de una experiencia traumática de abuso o maltrato infantil.

De hecho, los bebés no sienten vergüenza. A medida que crecen y se relacionan con los demás, desarrollan emociones como el orgullo, la culpa y la vergüenza. 

Aparece aproximadamente a los dos o tres años de edad, cuando el niño ya es consciente de sí y ha comprendido que las personas que se encuentran a su alrededor consideran que algunos comportamientos son impropios.

Sentimientos y emociones asociados a la vergüenza

Normalmente, la vergüenza viene acompañada de otros sentimientos, como la impotencia o la culpa. Este sentimiento aparece cuando nos damos cuenta de que no podemos hacer nada para recuperar el daño hacia nuestra imagen. Después aparece la rabia, contigo mismo o con los demás, una emoción que acabará dañándonos.

Experimentar vergüenza a menudo afecta a nuestra autoestima y no es extraño que surjan cuadros depresivos o que se instauren determinadas fobias sociales.

🤔 ¿Es lo mismo sentimiento que emoción? Te lo contamos en este artículo.

10 claves para perder la vergüenza

Superar la vergüenza arraigada en este marco no es sencillo. El sentimiento echa raíces en zonas profundas y luego no es fácil de erradicar. Es un proceso que, generalmente, requiere una perspectiva externa informada, es decir, una persona que ve el bien inherente en ti y puede guiarte para reinterpretar tu mundo.

Sin embargo, tú también tienes trabajo que hacer. 

  1. Trabaja en los límites. Necesitas aprender que las opiniones de los demás sobre ti son simplemente sus opiniones. Puedes aprender de esas opiniones o puedes descartarlas.
  2. Comparte lo que sientes. Hablar sobre tus emociones te ayudará a aprender a manejarlas, sobre todo cuando se trata del miedo a sentirse avergonzado. Al hablar de la experiencia la reestructuras en tu mente, le atribuyes un significado y logras valorarla en su justa dimensión.
  3. Evita proyectar una visión negativa de ti mismo en los demás, asumiendo desde el principio que no piensan bien de ti. 
  4. No te avergüences de tu vergüenza. Sentir vergüenza no te hace inferior, sólo humano. 
  5. Mírate desde fuera. Una buena técnica consiste en verte como si fueses un observador externo, de esta forma lograrás distanciarte de las emociones negativas que estás experimentando, serás más amable contigo mismo y, como resultado, la vergüenza pasará con mayor rapidez.
  6. Concéntrate en tus capacidades. Tienes dones. Sigue desarrollándolos. La confianza en uno mismo está relacionada con las capacidades. Cuando te enfocas en tus talentos, les permites crecer, junto con tu autoestima.
  7. Desinhíbete. El teatro terapéutico o la risoterapia son actividades que te pueden ayudar a desinhibirte e ir perdiendo la vergüenza.
  8. Analiza tu jerarquía de intereses. Normalmente se siente vergüenza en aquellas situaciones que consideramos importantes. Analiza si estás siendo demasiado duro contigo mismo y necesitas una dosis de flexibilidad.
  9. Exposición. Exponerte a lo que te produce vergüenza, comenzando por lo que te inspire menos miedo y aumentando de manera gradual la dificultad te ayudará a superarla.
  10. Si la vergüenza te supera, pide ayuda psicológica. Pedir ayuda es algo de lo que precisamente no deberías avergonzarte, más bien, es una señal de valentía y madurez.

Superar la vergüenza no es un proceso fácil, pero, si tienes en cuenta todo lo que has dejado de hacer por ella, quizá te animes a dejarla a un lado. Después de todo, no tienes nada que perder. Bueno… o si. Puedes perder la vergüenza.

Por este motivo, es más recomendable el trabajo en terapia con un psicólogo que se ajuste a tus problemas y a lo que quieres cambiar. En Hernández Psicólogos Málaga podemos ayudarte a superar la vergüenza trabajando en tus sentimientos y emociones, desde tu caso particular.

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Además, para más comodidad puedes elegir la terapia de psicología online, tan eficaz como la presencial.

Te acercamos la psicología a donde estés, adaptándonos a tu horario. Reserva una sesión con nuestros psicólogo online y comienza a sentirte mejor 🙂

Publicado por Alejandra Hernández

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga, con Máster en tratamiento psicológico por la Universidad de Málaga, Máster en sexualidad y educación sexual por la Universidad de Huelva. Especialista en Psicoterapia EMDR, psicoterapia sensoriomotriz, terapia cognitivo conductual, y especializada en el tratamiento psicológico del trauma, apego, trastorno obsesivo compulsivo, terapia de pareja y sexual. Actualmente trabaja como psicóloga y directora del centro Hernández Psicólogos.

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