La resiliencia es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que el individuo desconocía hasta ese momento.

Todas las personas tenemos la capacidad de sobreponernos a un estímulo adverso, pero el uso decidido y firme de esta capacidad es lo que nos hace realmente resilientes. La resiliencia no es un rasgo de la persona que nazca con ella, ni forma parte del temperamento típico de esta. Se trata de un proceso en el que el individuo entra en una dinámica de interacciones con los demás y con el entorno de manera que es capaz de superar las adversidades. Por lo tanto, la resiliencia psicológica no se tiene, sino que es algo que se desarrolla y se aprende a mantener.

Se habla de dominios de resiliencia particulares para hacer referencia a formas específicas de resiliencia, como puede ser la social, la escolar o la emocional. Una persona resiliente social será aquella que cuenta con competencias sociales adecuadas, la resiliencia escolar se expresa en las competencias adaptativas en el ámbito educativo y la resiliencia emocional corresponde a un cierto bienestar psicológico que se mantiene ante las perturbaciones o las situaciones estresantes que puedan acontecer en nuestra vida.

Qué características tienen las personas resilientes

La resiliencia humana es realmente importante para el desarrollo de nuestra vida, ya que a lo largo de ella se presentan numerosos momentos difíciles y situaciones complicadas que tenemos que superar para seguir hacia delante. Por lo tanto, es importante ver que cualidades suele tener una persona resiliente:

  • Empatía y humor

La empatía es la capacidad de entender al otro y ponernos en su lugar, comprender sus sentimientos, a través de comprender los propios. Cuando tenemos empatía, el flujo de dar y recibir afecto en las relaciones con los demás es mayor, lo que aumenta nuestra red social de apoyo. Y está comprobado que tener apoyo social ante acontecimientos adversos nos ayuda sobreponernos a ellos.

Además el humor es un valiosísimo recurso para quitarle importancia a las cosas a la vez que se obtiene una sonrisa a cambio. Hacer bromas sobre algo relacionado con los problemas personales es perfectamente saludable, teniendo en cuenta que se aborda el tema obteniendo una respuesta emocional que es agradable y nos libra del peso del estrés.

  • Actitud activa

Las personas resilientes están todo el día haciendo cosas. Mantener una actitud activa las ayuda a centrarse y llegar a los objetivos deseados, lo cual a la vez repercute positivamente sobre su propia autoestima.

Además realizar meditación o practicar deportes fomentan la resiliencia. La meditación parece tener múltiples beneficios, entre los que se encuentran la facilidad de aparición de pensamientos positivos y la reducción del estrés, tal El deporte, por su parte, también sirve para relajarse y ganar en autoconfianza.

  • Siempre tienen una meta a alcanzar

Las personas resilentes no dejan de buscar metas. En vez de estar todo el día pensando en las cosas malas que les ocurren, se centran en los objetivos a desarrollar. A fin de cuentas, fijarse metas con un significado personal, por muy insignificantes o trascendentales que sean estos objetivos, es lo que nos permite gestionar bien nuestros hábitos y tomar las riendas de nuestros actos.

  • Conciencia del presente

Las personas más resilientes tienen el hábito de vivir en el aquí y ahora, el presente, sin que las culpas del ayer o la incertidumbre del futuro le enturbie el momento que están experimentando. Disfrutan de los pequeños detalles y no pierden su capacidad para asombrarse ante la vida; de esta forma es más fácil enfocarse en los aspectos positivos que nos ofrece cualquier situación, complicada o no.

El entrenamiento mediante mindfulness ayuda a alcanzar un estilo de vida más centrado en el presente.

  • Sociabilidad en las personas resilientes. Piden ayuda cuando la necesitan

Las personas con resiliencia saben cultivar y valorar sus amistades. Generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

Cuando pasan con un acontecimiento adverso, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda entre sus apoyos sociales. No esperan que los demás adivinen su pensamiento, sino que se cuidan a sí mismas pidiendo ayuda por iniciativa propia a través de mensajes claros a los demás.

  • Control Interno

Ante la adversidad presentan un Locus de Control Interno, es decir, piensa que existe una alta relación entre su comportamiento y las consecuencias de las mismas. Así mismo, consideran que ante la adversidad tiene recursos para resolver el problema o controlar su emoción (“esto que me ha ocurrido es controlable por mí o puedo controlar cómo me afecta”).

  • Pierden poco tiempo en quejarse

Las quejas son muy humanas, sin embargo, una persona resiliente es protagonista de su destino, incluso cuando vive un periodo de dolor. Por ello, no se desgasta de manera crónica a través de la rumiación mental y quejas constantes.

En Hernández Psicólogos tenemos un equipo de profesionales que están dispuestos a ayudarte. Realizaremos una evaluación inicial para conocer los déficits que hay que trabajar para que el paciente tenga una mejor calidad de vida.

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¿Qué son las personas resilientes? ¿Y la resiliencia?
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